sábado, 4 de septiembre de 2010

Parte 2 Del Capítulo 4 - "La Cita"

Su moto estaba en el garaje así que solo vi eso. Cogimos la moto y los cascos y nos fuimos rumbo a la playa.
Durante el trayecto, yo me agarraba muy fuerte a su cuerpo, ya que era la primera vez que montaba en moto y tenía miedo.
- Tranquila Noe, que si estás conmigo no te va a pasar nada-. Esas palabras me tranquilizarón y también me gustaron, y me solté un poco, a lo mejor le estaba haciendo daño, por eso me lo dijo.
Sus brazos eran musculosos y su espalda...no tengo palabras para describirlo, simplemente se nota que había ido al gimnasio algún tiempo.
Cuando llegamos, aparcamos y me bajé de la moto quitan dome el casco. Anduvimos un rato y vimos un puesto de helados.
-¿Tomamos un helado?- Le pregunté.
-Vale, pero con una condición.-
-¿Qué condición?- Le pregunté llena de curiosidad.
-Que me dejes pagarlos a mi.- Que mono pensé.
-¿Hay manera de qué cambies de opinión?-
-No, a si que si quieres un helado, me dejaras pagarlo.-
-Vale.- Y le dí un beso en la mejilla algo dulce.
Nos dirigimos al puesto y me preguntó:
-¿De qué lo quieres?-
-De caramelo, por favor.-
David se dirijo al dependiente y le dijo a éste:
-Un helado de terrina de caramelo y otro de chocolate, por favor.-
Cuando lo pagó fuimos caminando por el paseo marítimo.
-David! ¿Quíeres un poco?- Le pregunté parando y sentándome en un banco.
-Solo si me lo das tú.- Me sonroje un poco. Cogí su cuchara y le dí de mi terrina.
-Mmm..Que rico, ¿quíeres del mio?-. Me preguntó ofreciéndome un poco con mi cuchara.
-Vale!..Que rico, ¿sabes que? El caramelo y el chocolate son mis sabores preferidos.-
-¿A si? Que casualidad.-
Después de un rato, cuando nos terminamos el helado le pregunté a David:
-Oye! ¿Vamos a la orilla? Me apetece mojarme los pies.- Le pregunté a la vez que me quitaba las romanas.
-Vale!- Cuando se estaba quitando los calcetines, después de las zapatillas, le dije:
-¿Echamos una carrera?- No le dejé ni decir nada cuando eché a correr con mi pelo al viento y mis sandalias en la mano.
- Eh! Que eso no vale-. Terminó de quitarse las zapatillas y echó a correr detrás mía.
No tardó nada en alcanzarme, me cogió de la cintura elevándome y dan dome vueltas, cuando me bajó, nos pusimos cara a cara, muy pegados, tan pegados que notaba su aliento. Me iba a sentar, cuando me cogió la barbilla, me miró a los ojos y me besó, ese beso no fue cómo el primero ni el segundo, fue un beso apasionado, dulce, tierno....no hay palabras para describirlo.
Estuvimos durante bastante tiempo andando por la orilla del mar, cogidos de la mano y dándonos algún que otro beso, hasta que me sonó el móvil, era mi madre que me hizo una llamada perdida
-Madre mía! ¿Que hora es?-
-Las 12- Me dijo mirando su reloj.
-Tengo que estar en casa pero ya! Mi madre me va a matar.-
-Vale te llevo, tranquila.-
-Gracias- y le besé en la mejilla aunque él se giró y nos lo dimos en los labios.

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