viernes, 10 de septiembre de 2010

Capitulo 5 - Despedida.

Llegamos a mi casa a las 00:15, estabamos en la puerta:
-Noe, espera.-
-¿Qué?-. Le dije girandome para mirarlo.
-¿Te puedo preguntar algo?-
-Si claro, lo que quíeras.-
-Vale pues...¿Noelia, quíeres...quíeres salir conmigo?- Dijo algo rojo.
-David, si quiero.- Le dije sonriendo.
-¿En serio? No sabes cuánto te quiero, desde el primer día que te ví, allí sentada, en aquel banco, vestida de rosa...me enamoré de ti, y cuando nos besamos, y, yo te volví a besar sentí que me había enamorado-. Todas aquellas palabras me emocionaron tanto que me corrieron dos lágrimas por la cara que David me quitó.
-Te quiero.- Le dije mirandole a los ojos
-Yo también, y entra ya en casa que si no tu madre no me va a dejar verte, y si no me muero sin ti.-
-Anda no seas bobo.- Nos besamos y entré en mi casa.
-Ya era hora hija, ¿donde estabas? Me tenías muy preocupada.- Me dijo mi madre echandose encima mia.
-Estaba en la playa, y supongo que ya sabes con quién, porque te he visto en la ventana.-
-Vete a dormir anda, mañana hablamos y me dices de quién son esas rosas que hay ahí.-
-Vale mami, te quiero.- Le dí un beso en la mejilla y me subí a mi habitación. Me pusé el pijama, deshize la cama y justo cuando me iva a meter sonó un ouoh..Era “Baby” de Justin Bieber, era mi tono de llamada, fuí a la mesa cogí el móvil y ví que era David.

LLAMADA TELEFÓNICA:

Yo: -¿Si?- Dije bostezando.
David: Cariño! ¿Te he despertado?-
Yo: Si!!! Que no tonto es broma, estaba a punto de irme a dormir.-
David: A vale, yo también.-
Yo: ¿Querías algo más?-
David: Sí, que me digas te quiero.-
Yo: Te quiero, bollito-
David: ¿Bollito?-
Yo: Sí, ¿que pasa, no te puedo llamar así?-
David: Si si, pastelito.-
Yo: Vale, pastelito si que es un poco raro, bueno dejemos lo que tengo sueño y seguro que tu también.
David: Pues sí, buenas noches pastelito, te quiero.-
Yo: Y yo bollito.-

FIN DE LLAMADA TELEFÓNICA.

Colgamos los dos a la vez, me estaba metiendo en la cama cuando mi madre abre la puerta y me dice:
-Buenas noches, hija, que descanses.-
-Buenas noches, mamá.-




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sábado, 4 de septiembre de 2010

Parte 2 Del Capítulo 4 - "La Cita"

Su moto estaba en el garaje así que solo vi eso. Cogimos la moto y los cascos y nos fuimos rumbo a la playa.
Durante el trayecto, yo me agarraba muy fuerte a su cuerpo, ya que era la primera vez que montaba en moto y tenía miedo.
- Tranquila Noe, que si estás conmigo no te va a pasar nada-. Esas palabras me tranquilizarón y también me gustaron, y me solté un poco, a lo mejor le estaba haciendo daño, por eso me lo dijo.
Sus brazos eran musculosos y su espalda...no tengo palabras para describirlo, simplemente se nota que había ido al gimnasio algún tiempo.
Cuando llegamos, aparcamos y me bajé de la moto quitan dome el casco. Anduvimos un rato y vimos un puesto de helados.
-¿Tomamos un helado?- Le pregunté.
-Vale, pero con una condición.-
-¿Qué condición?- Le pregunté llena de curiosidad.
-Que me dejes pagarlos a mi.- Que mono pensé.
-¿Hay manera de qué cambies de opinión?-
-No, a si que si quieres un helado, me dejaras pagarlo.-
-Vale.- Y le dí un beso en la mejilla algo dulce.
Nos dirigimos al puesto y me preguntó:
-¿De qué lo quieres?-
-De caramelo, por favor.-
David se dirijo al dependiente y le dijo a éste:
-Un helado de terrina de caramelo y otro de chocolate, por favor.-
Cuando lo pagó fuimos caminando por el paseo marítimo.
-David! ¿Quíeres un poco?- Le pregunté parando y sentándome en un banco.
-Solo si me lo das tú.- Me sonroje un poco. Cogí su cuchara y le dí de mi terrina.
-Mmm..Que rico, ¿quíeres del mio?-. Me preguntó ofreciéndome un poco con mi cuchara.
-Vale!..Que rico, ¿sabes que? El caramelo y el chocolate son mis sabores preferidos.-
-¿A si? Que casualidad.-
Después de un rato, cuando nos terminamos el helado le pregunté a David:
-Oye! ¿Vamos a la orilla? Me apetece mojarme los pies.- Le pregunté a la vez que me quitaba las romanas.
-Vale!- Cuando se estaba quitando los calcetines, después de las zapatillas, le dije:
-¿Echamos una carrera?- No le dejé ni decir nada cuando eché a correr con mi pelo al viento y mis sandalias en la mano.
- Eh! Que eso no vale-. Terminó de quitarse las zapatillas y echó a correr detrás mía.
No tardó nada en alcanzarme, me cogió de la cintura elevándome y dan dome vueltas, cuando me bajó, nos pusimos cara a cara, muy pegados, tan pegados que notaba su aliento. Me iba a sentar, cuando me cogió la barbilla, me miró a los ojos y me besó, ese beso no fue cómo el primero ni el segundo, fue un beso apasionado, dulce, tierno....no hay palabras para describirlo.
Estuvimos durante bastante tiempo andando por la orilla del mar, cogidos de la mano y dándonos algún que otro beso, hasta que me sonó el móvil, era mi madre que me hizo una llamada perdida
-Madre mía! ¿Que hora es?-
-Las 12- Me dijo mirando su reloj.
-Tengo que estar en casa pero ya! Mi madre me va a matar.-
-Vale te llevo, tranquila.-
-Gracias- y le besé en la mejilla aunque él se giró y nos lo dimos en los labios.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Parte 1 Del Capitulo 4 - "La Cita".

Parte 1 del capitulo 4.
La Cita”.
Bajé las escaleras, abrí y ví a David con un ramo de rosas rojas.
- Hola, gracias y que guapo estas!!- Estaba tan guapo que llegé a pensar que el también quería que fuese una cita.
-Hola, de nada y gracias, tu también estas muy guapa-. Dijo algo sonrojado
-Pero si estoy prácticamente igual que antes, ¿cómo voy a estar más guapa?-
-Pues estándolo, tu haz me caso que estás muy muy guapa.-
-Vale vale, bueno, ahora vengo voy a dejar las rosas en agua.-
-Vale! Aquí te espero.-
Entré en mi casa y fuí a la cocina, cogí un jarrón muy bonito, le puse agua y puse las rosas dentro de éste, cuando salí le pregunte a David:
-¿nos vamos?-.
-Sí claro, ven conmigo.-
-¿No me vas a decir a dónde vamos?-.
-Dónde tu quieras preciosa, si quieres vamos a la playa a dar un paseo, porque con el día nublado que hace, no creo que haya nadie.-
-Por mi perfecto, pero, ¿cómo vamos?.- Dije sonrojada por lo de hermosa.
-Si quieres vamos a mi casa, cogemos la moto y vamos en ella.-
-Vale, pero ¿tienes dos cascos no?- .Le pregunté algo preocupada.
-Claro! Aunque si tuviese uno, te lo dejaría a ti, no quiero que te pase nada-. Noté como toda la sangre de mi cuerpo se junto en mis mejillas haciendo que me pusiese más roja que un tomate y pensé para mis adentros: que mono, le sonreí y le dí las gracias.
-De nada, solo digo la verdad.-
Después de esa conversación y alguna risa que otra, llegamos a su casa. Era una casa algo más grande que la mía.


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